No tienes un cuerpo, eres un cuerpo

Es frecuente dar por hecho que el cuerpo, ese espacio donde habitamos, nuestro verdadero HOGAR, es una máquina perfecta que nos va a permitir llegar a donde queremos, relacionarnos como queremos, hacer lo que queremos y cuando lo queremos. La mente manda y los órganos obedecen.  Pero, ¿es realmente así?

Pensar que el cuerpo es algo externo, que estamos separados de él, puede llevar a que lo descuidemos, enferme y reclame que le atendamos como se merece.

¿Realmente piensas que tienes un cuerpo?  Yo no. Yo pienso que SOMOS UN CUERPO. Un cuerpo que tiene pensamientos, que siente emociones, que experimenta sensaciones físicas y un cuerpo que pertenece a una esencia superior que le une al resto de seres vivos que forman el  universo. Quizá haya algo de metafísico en esta última frase, y podrás o no estar de acuerdo. Pero en lo que casi seguro que coincides conmigo es que cuando no cuidas a tu cuerpo, éste se cansa y deja de funcionar como tú esperas. Surge la enfermedad como mecanismo de alarma, para que pares y repares. ¿Escuchas a tu cuerpo?  ¿Qué te impide prestar atención a esas alarmas? Cuando éstas aparecen en forma de dolor o mal funcionamiento, ¿qué haces para subsanar lo que no está bien? ¿Vas al síntoma o a la causa?

Tu cuerpo te ha traído hasta aquí, te ha permitido vivir miles de experiencias. Si quieres que siga llevándote muy lejos, ¿cómo eliges cuidarlo a partir de ahora?

En mis procesos de coaching y salud acompaño a personas que quieren hacerse más responsables de su salud, y a través de preguntas que nunca antes se habían planteado empiezan a darse cuenta de creencias y emociones que no bien gestionadas, les provocan un dolor que somatizan o que alteran sus sistemas endocrino, inmune, etc. Descubren también que ciertos hábitos y comportamientos dañan a su cuerpo y les alejan de lo que realmente quieren alcanzar. Saben que es bueno practicar deporte, meditar, comer de forma equilibrada y variada, masticando y saboreando los alimentos… Sin embargo, “algo” hasta ahora ha fallado, pues sabiéndolo, no se comprometen con su salud hasta que el cuerpo les para.  Por ejemplo, es muy frecuente encontrar clientes que duermen poco, se levantan con sueño y se activan con un café “para rendir en el trabajo”, me dicen. Realmente, ¿qué necesita tu cuerpo: descanso o un estimulante?

¡¡Cero excusas!! Las necesidades de tu cuerpo son las tuyas. ¿A qué esperas para atenderlas? Si  no sabes por dónde empezar te sugiero esta práctica diaria:

1) Siente, sé consciente de todas las partes de tu cuerpo. Existe un sencillo de ejercicio llamado body scanning que se utiliza como práctica de mindfulness y que practicado 5-10 minutos al día te hará ser más consciente de los primeros síntomas de dolor. Te dejo un vídeo a modo de ejemplo, pero hay multitud de recursos gratuitos: https://www.youtube.com/watch?v=w6XeRgTvlpE. Incluso tú mismo puedes hacerte tu grabación si decides dedicar menos tiempo al día.

2) Come de forma de consciente, saborea los alimentos que tomas, mastica lentamente y no te distraigas con el móvil, la TV o contestando emails. En otro post hablaré de la multi-tarea y de cómo el estrés adicional que ésta supone te vuelve menos eficiente. Solo come, al menos en una de las comidas principales del día. ¿Qué notas diferente?

3) Programa tu plan de comidas. ¿De qué manera estás aportando los nutrientes que necesitas? ¿Revisas los nutrientes o las calorías? Si a tu coche no le echas cualquier gasolina, ¿por qué sí haces eso contigo?

Si quieres mejorar tu relación con la comida, ganar fuerza de voluntad para mantener hábitos o dejar de usar la comida como  la salida a un estado emocional desagradable, haz clic aquí para conocer mi programa de asesoramiento para hábitos saludables.

4) Descansa, estírate, cambia de tarea y no permanezcas demasiado tiempo en la misma postura.

5) Duerme suficiente. El sueño repara los tejidos dañados y activa el mecanismo de eliminación de toxinas.

6) No critiques ni te avergüences de tu cuerpo. Tú eres tu cuerpo. Sé cariñoso, con tu comportamiento y con tu diálogo interno. Hay una frase de una conocida canción de Shakira que dice “Suerte que heredé las piernas firmes para correr si un día hace falta”. Agradécele por todo lo que te ha permitido vivir, ¿no te parece?

7) Practica ejercicio. Sí, todos los días. El que sea, el que más te guste, el tiempo que puedas, pero no dejes de moverte. La actividad física te mantendrá fuerte, tonificado, flexible y además generará en ti un cocktail de hormonas como la dopamina, la serotonina, o la endorfina que generarán felicidad, alegría y te harán dormir mejor.
Para terminar recojo el mensaje del psicólogo y conferenciante Rick Hanson que se resume en: “Hazte amigo de tu cuerpo”. ¿A qué esperas para empezar?

 

Coaching para el Cambio en Madrid

 

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