Cómo sobrevivir a la familia y los amigos en vacaciones

¡¡Ya llegaron las vacaciones!! ¡El momento más esperado ya está aquí, por fin!  Todo un año de madrugones, duro trabajo, atascos, reuniones, estrés, obligaciones, etc… Ahora es tiempo de descansar, desconectar y cambiar de aires.

Sin embargo, aunque eso es lo que la mayoría busca, la realidad puede ser muy distinta. La convivencia con la familia o con los amigos no es siempre tan agradable como quisiéramos y lo que anticipabas como un verano perfecto puede llegar a convertirse en el verano de “nunca más”: nunca más con estos amigos, nunca más con mis suegros, nunca más con mis cuñados, nunca más con mis sobrinos, nunca más a esta playa, nunca más en este hotel…

Si estas vacaciones te vas con la familia o amigos, y quieres sacar el máximo partido a tu tiempo de ocio y descanso, te propongo que reflexiones sobre estos 5 puntos:

1) Planificación y gestión de expectativas. ¿Cómo es para ti tu verano ideal? ¿Coinciden tus ideas con las de las personas con las que vas de vacaciones?
Pon tus ideas y las de tus acompañantes en común antes y durante el viaje para que todos podáis disfrutar de actividades en común o por separado que previamente hayan sido consensuadas. Así evitarás malos entendidos, y expresiones del tipo: “es que yo creía que…”. Cuanto más claros estén el plan de viaje, el reparto de roles (especialmente si se comparte casa y hay que hacer labores domésticas, o si uno conduce y los demás van de acompañantes), el aspecto económico, los horarios y estilo de vida durante los días de descanso, mucho mejor.

2) Comunicación. No des por supuesto nada. Háblalo todo antes y durante las vacaciones. Pregunta antes de opinar para conocer bien los hechos y si hay situaciones que no son de tu agrado, muestra cómo esa realidad te está afectando y pide desde el respeto un cambio a los acompañantes. Si no sabes bien cómo gestionar conversaciones tensas, puedes poner en práctica el modelo DEPA, que se refiere a:

  • D – DESCRIBIR: describe de manera clara la situación que quieres cambiar.
  • E- EXPRESAR: expresa en primera persona y sin acusar al otro cómo te sientes ante esa situación.
  • P- PEDIR: pide un cambio concreto en el comportamiento del otro.
  • A- AGRADECER: agradece al otro la atención que presta tu petición.

3) Flexibilidad, humor y perspectiva: ¿De verdad es tan importante eso que está generando malestar o conflicto con tu familia o amigos? ¿En qué medida te está impidiendo disfrutar de las vacaciones? Recuerda que no estás en tu casa (en tu zona de confort), que durante unos días estás viviendo una realidad diferente. Pues bien, saca de ella el máximo partido, ya volverás a tu casa, a tu rutina, a tus comidas, a tu cama… Antes de enfadarte o de iniciar una “batalla” piensa bien si te merece la pena.

4) Disfrutar del presente. ¡Aquí residen la verdadera desconexión y el verdadero descanso: en el presente! Conecta con lo que estás haciendo en cada momento, no anticipes la vuelta al trabajo, no pienses en lo que has dejado en la oficina. Si te vas de viaje pero tu mente sigue en anclada en los emails, los proyectos, las reuniones, la casa… ¿Crees en serio que vas a descansar?

En mis charlas y talleres sobre el estrés propongo como estrategia para prevenirlo “parar para reparar” TODOS LOS DÍAS, no únicamente en vacaciones. Y no me refiero solo a un parón físico, a dejar de HACER, sino a dejar de PENSAR en el pasado o anticipando problemas del futuro. Estar presentes en el presente e introducir pausas mentales (siesta, meditación, concentración en actividades placenteras, etc.) te harán sentir el verdadero descanso y aprovechar el tiempo vivido. Sócrates decía: “Los ratos de ocio son la mejor de todas las adquisiciones”.

5) Aceptación y responsabilidad. Aviones con retraso, maletas perdidas, robo de la cartera o el pasaporte, el niño que vomita en el coche durante el viaje, una intoxicación alimenticia… Hay muchas cosas que te pueden pasar estando de vacaciones y que se escapan a tu control. Que el enfado porque tus expectativas u objetivos no se cumplen no te impida sacarle partido a tu verano. Acepta cuanto antes aquello que no puedes cambiar y focalízate en lo que sí, busca soluciones. Verás como si tú quieres, con un cambio en tu forma de pensar, hay alternativas que te permitirán seguir disfrutando de este presente. Responsabilízate de tus pensamientos y emociones, que no sean ellos los que te amarguen el viaje.

Las vacaciones con familia o amigos pueden ser muy  gratificantes. Recuérdate por qué querías ir con ellos, agradece su compañía y su cariño, refuerza lazos con ellos, aprovecha para conocerles mejor y para dejarles que te conozcan, comparte con ellos y disfruta que ellos también quieran compartir contigo. ¿No era acaso así tu verano ideal?

 

Coaching para el Cambio en Madrid

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